por Antonio Bernardo
Una frase de su rueda de prensa resume a la perfección la catadura moral del personaje: “destituir a un entrenador siempre es difícil, pero creo que la decisión ha sido la correcta”. No recuerdo a ningún entrenador que defendiera el despedido de su predecesor, que valorara negativamente la labor profesional de un compañero. Recuerden que, a quien sustituye, consiguió el ascenso que él no logró, con unos números espectaculares, frente a quien nada relevante ha conseguido en un banquillo. No se lo tendremos muy en cuenta porque, en realidad, lo que Carrión estaba haciendo era ejercer de portavoz de quienes le tenían fichado ya hace unos cuantos meses, es decir, del Grupo Pachuca.
Paunovic no pasaba por el aro. Al serbio no se le imponían jugadores en la alineación. Ustedes verán como ahora, el títere de Jesús Martínez en el banquillo, empezará a dar más minutos a futbolistas como Brandon Domingues o Forés. Nuestro máximo accionista quiere poner y quitar jugadores de la alineación y para eso necesita un míster domesticado, que no se rebele ante sus decisiones futbolísticas y contribuya al crecimiento de los jugadores que él ha fichado. Ya lo tiene. Para eso, y nada más que para eso, ha traído a Carrión. Al menos, Pitterman tuvo el valor de sentarse en el banquillo. El nuestro lo intenta manejar en la sombra y sin dar la cara.
No les resulta a ustedes poco creíble que exista un solo director deportivo en España que fiche para primera a un entrenador que ha sido incapaz de conseguir una victoria en la máxima categoría
No les resulta a ustedes poco creíble que exista un solo director deportivo en España que fiche para primera a un entrenador que ha sido incapaz de conseguir una victoria en la máxima categoría y cuyos mayores logros en segunda han sido posicionar sexto al Oviedo, en mitad de la tabla al Cartagena y descender al Numancia. Obviamente, no. Con la cantidad ingente de entrenadores que han cosechado éxitos deportivos, ninguno se tiraría piedras, de esa manera, contra su propio tejado.
Los que recordamos nítidamente que Luis Carrión mintió, mintió y siguió mintiendo en uno de los momentos más importantes de la historia del Real Oviedo, no se lo vamos a perdonar, por muchas victorias que consiga en Oviedo. Recuerden que si te mienten una vez, es culpa del mentiroso, pero si te mienten dos, es tuya. La prensa canaria y el presidente de Las Palmas anunciando el fichaje de Carrión durante semanas, mientras él lo negaba y, a mayores, elevaba el tono, cuando tras hacer errar estrepitosamente en Cornellá, afirmó en rueda de prensa que iba a cerrar bocas, que no había fichado por ningún otro equipo. Lo del Reconquista fue una puesta en escena que formará para siempre parte del triste imaginario oviedista.
Usted, oviedista que como yo, se siente traicionado por los dirigentes del Real Oviedo, recuerde que al club no se le hace daño por silbar o protestar durante un partido. Ese es su chantaje. Por no perjudicar al equipo, usted tiene que callarse la boca y aplaudir como un mono de feria. Lo que de verdad perjudica es asumir en silencio todas y cada una de las decisiones de los dirigentes, que es lo que en realidad ellos pretenden. Quieren de usted que sea un aficionado manso y sumiso, sin capacidad de elevar su disconformidad en los momentos oportunos, que todavía vamos a tener que protestar por sus decisiones cuando vamos a la compra o al tomar un café en un bar. No, los halagos y las protestas se exteriorizan en el Tartiere. Es nuestra casa y es donde se dirimen nuestras disputas. Quien quiere mostrar su conformidad, está en su derecho, de la misma manera que quien opine en sentido contrario.
Como aficionado del Oviedo que presumo ser, una de mis premisas se basa en intentar ser un garante más de que se respete a la institución, ya que esos principios no les preocupan en absoluto a la mayoría de los que vienen a cobrar o a hacer negocio con nuestro club. Ahí radica lo que de verdad nos diferencia de ellos, y no podemos perder jamás esa potestad.
Como aficionado del Oviedo que presumo ser, una de mis premisas se basa en intentar ser un garante más de que se respete a la institución
Afirman Lleida y Carrión, no sin razón, que si se consiguen resultados positivos, los comentarios negativos desaparecerán y nadie se acordará de la traición y de la mentira. Conmigo que no cuenten. Podrá hacernos ganar la liga, que lo que yo entiendo que es la dignidad del Real Oviedo, está muy por encima de cualquier victoria o derrota. Si mi motivación principal fuera ganar partidos, haría tiempo que sería del Madrid o del Barcelona. No baso mi criterio para juzgar una actitud frente al Oviedo, en función de si un futbolista mete o no la pelota en la portería.
Me han robado totalmente la ilusión por esta temporada. Nada puedo hacer frente a eso. Lo único que pueden tener meridianamente claro es que me tendrán enfrente, defendiendo con total libertad los valores y principios que me han hecho del Real Oviedo y que, en mi criterio, Luis Carrión ha despreciado de manera vergonzosa.
Y recuerden, estimados oviedistas, que al igual que los Greyjoy nos explican que no se puede matar, lo que ya está muerto, yo les recuerdo que no se puede perdonar, al que jamás ha pedido perdón.
